10 Abr

Didáctica del Trabajo de Posiciones

Tradicionalmente el practicante que trabajaba posiciones estáticas pasaba por etapas iníciales de lucha contra la resistencia y el dolor.  En la actualidad, muchos de los alumnos que se apuntan a clase parecen buscar la armonía sin realizar mucho esfuerzo.  Ante esta demanda, se trata de ajustar un método pedagógico que se adapte a los nuevos tiempos sin perder el alma original del sistema de práctica.

Hace tiempo que uno de los temas de reflexión y meditación gira en torno a cómo integrar el trabajo de posiciones en las clases actuales de las artes marciales. En el aprendizaje de este tipo de práctica, los que nos hemos desarrollado en una metodología más o menos tradicional de las artes internas hemos pasado por esas etapas iníciales de sudor y lucha contra la resistencia y el dolor.  Hoy en día la mayor parte de la gente que acude a clase no viene por ese espíritu de “cuanto más rudo y tradicional mejor” o “cuanto más seca es la enseñanza, más fuerte se hace el alumno”. La mayoría viene por esa imagen más o menos poética y bella de la búsqueda de la armonía pero sin esfuerzo.  Desean practicar artes marciales para ejercitarse sin cansarse, olvidando que él no esfuerzo viene muchas veces de un trabajo realizado anteriormente.  Y, cómo no, acuden buscando el misterioso Ki, que solemos traducir como energía, para darle a la práctica un aspecto más místico todavía.  Puesto que nuestra herencia cultural es aún la de separar (¡cuánto daño involuntario hizo Descartes!), el pensamiento que surge es: si voy a cultivar el Ki, ¿por qué debo esforzarme corporalmente?

ENCUADRANDO LA PRÁCTICA

El trabajo de posiciones se engloba en las artes marciales dentro del kihon o ejercicios fundamentales, de base. Esto incluye trabajos de flexibilidad, de soltar el cuerpo, desplazamientos, posiciones, patadas, etc.  Esta práctica debería ser la primera etapa del aprendizaje y el telón de fondo de toda la enseñanza.  Si meditamos un poco en el término “base”, nos vienen a priori a la mente 2 ideas:

1) Base: Básico, Lo Inicial, Por Lo Que Se Empieza. Lo inicial tiene 2 connotaciones temporales; a) El comienzo del aprendizaje y b) El inicio de cada sesión de práctica. Si nuestro cuerpo no cambiara constantemente, lo que hemos adquirido en un principio se mantendría de forma permanente.  Pero esto no es así, ya que estamos sujetos al cambio constante.  Por eso, cada sesión, cada momento, es un volver a empezar. Como decía un gran maestro zen, “Hay Que Mantener La Mente Del Principiante”.

2) Base: Lo Que Sustenta, Los Cimientos. Aquí nos remite también a 2 visiones relacionadas con la práctica y lo corporal.  a) En la práctica, el kihon es la raíz desde donde podemos crecer sin temor a que, cuando miremos hacia atrás después de algunos años de avance, nos demos cuenta de que sólo hemos memorizado o copiado un montón de ideas sobre el karate y que cuando las llevamos al terreno de la confrontación con la realidad, no son más que humo. b) En lo corporal, las piernas son lo que se relaciona más directamente con los cimientos, la raíz.  Si se desarrollan dentro del marco específico del estilo que practicamos, sustentarán con contundencia y claridad toda la evolución física, mental y energética que nos aporta la enseñanza que seguimos.

LAS PIERNAS, UNA VISIÓN GLOBALIZADORA

En el contexto de nuestra práctica solemos asociar claramente el término posición a las piernas.  Ellas son el elemento clave de la construcción de una postura, las que permiten el reparto del peso, y las estructuras de sostén.  Un alumno con ganas de aprender y dotes de observación, en las primeras sesiones se dará cuenta de que lo que tenemos en un principio no son piernas como partes del cuerpo rígidas que duelen y se tensan cuando las cargamos de presión y que, al pedirles que se flexionen, nos hacen tomar conciencia de nuestros límites corporales.  Más bien, son estructuras de transmisión.

Una de las mayores prácticas energéticas y de salud es restablecer la funcionalidad de las piernas o desarrollar su potencial.  Hay un proverbio chino que dice, “Los Que Practican El Boxeo Y No Ejercitan Sus Piernas, Estarán Decrépitos Cuando Llegue La Vejez”. Todas las personas, no sólo los practicantes de artes marciales, se mantienen activas mientras nos les fallen las piernas.  Es fácil que conozcamos a algún abuelo vivaz y activo que se cae, se rompe el fémur, y al cabo de poco tiempo muere.  Los dolores de espalda son uno de los motivos por los que mucha gente se acerca a las clases.  En muchos casos una de las principales causas es que la espalda soporta el peso del cuerpo y no lo transmite hacia la tierra, siempre carga y nunca descarga.  Las válvulas que permitirán la transmisión son la cadera y las piernas, y veremos que el dolor disminuye o desaparece al cabo de un tiempo de ejercitarlas. Memoricemos esta idea central en la propuesta pedagógica de “Transmitir Y No Aguantar”.

Podemos visualizar que el cuerpo es como una pirámide desde el punto estructural; la base (los pies, el suelo, las piernas) y un vértice sutil (la coronilla).  La mayoría de la gente tiene una pirámide invertida, casi levita (los pies no tocan en el suelo) y soporta una gran densidad en la espalda, cuello y cabeza, lo que produce también una resonancia de densidad a nivel mental que puede dar lugar a pensamientos recurrentes y obsesivos.  El eje de inflexión o el centro de separación son las caderas.  Desde ellas hacia arriba cada vez es todo más sutil (Yang), y hacia abajo cada vez más sólido (Yin).  Energéticamente, es como la energía de fuego, que asciende hasta llegar al vacio de tensión en la nuca y la coronilla; y la energía de agua, que desciende hasta generar profundas raíces en el interior de la tierra.

La imagen del agua en las piernas es perfecta.  Si imaginamos que la transmisión de nuestro peso es como el agua de un río, entramos en un principio que yo creo que es esencial en las posturas, que es que estas se tienen que sentir de manera dinámica, y no el peso como cargas estáticas, soportadas por los músculos.  Cualquier rotura de esta transmisión produce un bloqueo, y hace que los músculos realicen una contención de la fuerza, aumentado la sensación de esfuerzo.  Un buen trabajo meditativo energético, relacionado con las posiciones es:

  • Observo donde bloqueo la transmisión de la fuerza: caderas, cuádriceps, rodillas, tobillos, plantas de los pies…
  • ¿Siento que transmito? ¿Hasta dónde?: el suelo, por debajo del suelo, o arquetípicamente conecto con el centro de la tierra.
  • ¿Siento que cuando impulso esta gran fuerza descendente, sube por mi cuerpo una sensación ascendente, que potencia la verticalidad y el equilibrio interior?

LA POSTURA COMO ESTRUCTURA

Una posición no es sólo una colocación correcta del peso, sino toda una edificación estructural, de pies a cabeza.  Es una actitud externa y también interna.  Una buena postura no es la copia de una fotografía del profesor, o de los alumnos con mayor nivel físico, sino que es aquella que da los frutos correctos.  Muchos alumnos pueden generar patrones de mayor o menor frustración porque miden su logro a través de lo que ellos consideran correcto, pero su única referencia es lo externo, lo estético.  Trabajan sobre la percepción y no sobre la propiocepción.

Todo estudiante ya viene con una estructura formada por la edad, el físico, las lesiones, etc.  Por eso no tenemos que incorporar nuestra estructura en el molde de la posición. Más bien sucede al contrario, la posición tiene que ser lo suficientemente flexible para poder ir dando poco a poco mayor holgura a mis límites, pero sin generar roturas en las coordinaciones externas, ni eliminar la transmisión del peso hacia la tierra.

Una posición baja no implica una buena transmisión del peso.  Puedo ser muy flexible y bajar la postura, pero en cambio bloquear la transmisión del peso al suelo.  Recordemos que los músculos y las articulaciones son transmisores, no contenedores. Hay que hacerse amigo del trabajo y no luchar como si fuera un enemigo al que hay que vencer.  Los formadores debemos observar las limitaciones del estudiante, y enseñarle a observar qué es lo que ocurre cuando uno se alinea correctamente.  Debe aprender a percibir sensaciones.  Por ejemplo, se le pueden sugerir los siguientes ejercicios de observación:

  • Dónde nota el peso en la planta de los pies: En el talón, almohadilla de los pies, o repartido en un triángulo formado por el centro del talón y las bases de los dedos gordo y pequeño.
  • Cómo se encuentra la línea de transmisión de cadera, rodilla y pie
  • Cómo siente la parte superior respecto a la inferior
  • ¿Podría pasar con fluidez el peso de una pierna a otra o tiene la postura congelada?
  • ¿Cómo está su respiración?
  • Para una postura específica noto que tengo los porcentajes correctos del peso en cada pierna.

FUNCIÓN DE LAS POSICIONES EN EL TRABAJO DE LAS FORMAS

Dos funciones son las principales en el desarrollo del practicante, que nos ofrece el trabajo de las posturas.  Por una parte el desarrollo de la estabilidad, que nos va a permitir que el tronco y los brazos desarrollen la suavidad, al liberarlos de tensiones innecesarias.  Esto se resume en la frase: “Generar Raíces (Transmisión Del Peso Al Suelo), Para Que Las Ramas (Movimiento Brazos, Cintura, Tronco), Se Muevan Suavemente, Impulsadas Por El Viento (El Ki)”. El darnos cuenta que las piernas están recibiendo de manera dinámica el peso, nos conecta con una parte del famoso principio dictado por Yang Cheng Fu, en sus Diez puntos esenciales del TJQ: distinguir entre vacío y lleno.  Si el alumno visualiza en su aprendizaje que las piernas son como recipientes, que van pasándose el peso de una a otra como si fuera un líquido, de manera continua, conectamos con la fluidez de las transiciones de los movimientos.  Durante el movimiento se moviliza la pierna vacía, mientras que la pierna llena genera el anclaje necesario para el equilibrio y la raíz.

POSICIONES Y SALUD

El hecho de fortalecer los miembros inferiores hace que, poco a poco, nuestra espalda deje ser la que soporta el peso del cuerpo.  Esto va a generar una gran mejoría sobre todo en dolores por contractura o debilidad en la misma.  A medida que una persona envejece los huesos comienzan a perder densidad debido a causas muy diversas.  Una manera interesante de trabajarlos es mediante las prácticas de compresión.  Si hacemos de forma correcta la transmisión y el alineamiento, cada vez que dejamos el peso en las piernas se produce una compresión en el hueso, y cada vez que soltamos, se relaja su tensión.  Este bombeo es ideal para la salud ósea.  Una buena salud psicológica es un beneficio indirecto de esta práctica, ya que todos los procesos físicos tienen una correlación más o menos directa con las expresiones de nivel mental o emocional.  Este trabajo nos aportará más seguridad, estabilidad y equilibrio en la vida.

PEDAGOGÍA DE TRABAJO

Nos vamos a centrar en el desarrollo del trabajo en estático y en dinámico. Primeramente trabajamos las posiciones desarrollando el aspecto temporal, es decir, manteniendo una postura durante un tiempo establecido para fortalecer la estructura.

En el entrenamiento tradicional se mantiene un tiempo que marca el profesor, generalmente más que lo que uno puede soportar a priori.  Esto ejercita la voluntad y la motivación de aprendizaje.  En la actualidad podemos practicar con un tiempo e ir aumentándolo poco a poco.  El problema es que podemos caer en la comodidad y no avanzar.

Una posibilidad es mantener la postura hasta que la pierna tiemble, observar el tiempo transcurrido y tomarlo como una referencia para ampliarlo en el futuro.  Sin embargo, esto puede generar el defecto de invertir las prioridades y llegar a hacernos creer que nuestro progreso está supeditado al tiempo que podemos mantener en la posición.  Solemos pensar que cuanto más tiempo mejor.  Se debe señalar que esto puede frenar el progreso técnico.

La solución consiste en trabajar el aspecto técnico de perfeccionamiento de la postura y buscar las tensiones, los bloqueos, compensaciones, límites estructurales, etc. Podemos ir puliendo la forma como un escultor y, como un meditador, observar lo que sucede durante ese proceso.  No hay que olvidar que una postura no es algo inmóvil, puesto que interiormente hay un movimiento continuo.  Se puede practicar con la propiocepción, con un compañero o un espejo.

En el aspecto dinámico podemos trabajar con diferentes estrategias.  Por ejemplo, sin movernos del sitio, podemos unir la postura con el ritmo respiratorio.  Cuando inspiramos estamos en la vertical, como estirados por un hilo desde el Bai Hui, y al espirar como un peso que se hunde, o como si nos presionaran hacia abajo desde las caderas.  Esto nos corregirá el hecho de crear la postura desde la flexión de las rodillas. Construimos la posición a partir de estas sensaciones.

Otra posibilidad es utilizar una secuencia dinámica de movimientos que contenga las posturas básicas, y hacer pequeñas “fotografías” de cada uno de ellos manteniendo las posturas sólo de 5 a 10 segundos.  En este tipo de ejercicios es importante, sobre todo, observar la buena colocación.  Se puede crear un pequeño esquema, lo que supone entre 20 a 30 minutos de práctica.

PAUTAS DE CORRECCIÓN DE LAS POSTURAS BÁSICAS

POSICIÓN NATURAL (HEIKO DACHI)

  1. Pies separados y paralelos a la distancia de las caderas
  2. Peso repartido por igual en ambas piernas
  3. Actitud en las posturas preparatorias y final del encadenamiento.
  4. Estado de Wuji (Vacío)

POSICIÓN DEL JINETE (KIBA DACHI)

  1. Pies paralelos, separados el doble del ancho de la postura natural.  Sentarse flexionando las piernas.
  2. Rodillas abiertas hacia el exterior, alinear rodilla con pie.  Pelvis relajada y columna vertebral derecha.
  3. Peso repartido por igual en ambas piernas.
  4. Postura clave en el trabajo de base

POSICIÓN DEL GATO (NEKO ASHI DACHI)

  1. El peso del cuerpo está 100% en la pierna atrasada
  2. La rodilla atrasada debe alinearse con los dedos de los pies y el pie de apoyo estar girado 45º hacia el exterior.
  3. Variantes.  Paso vacío sobre: La punta del pie, el talón y la planta del pie.

POSICIÓN ADELANTADA (ZENKUTSU DACHI)

  1. Pierna de delante arqueada, vigilando que la rodilla no sobrepase la punta del pie.  La pierna atrasada se encuentra estirada, pero con la rodilla relajada, sin bloquearla.  En algunas ramas se arquea un poco.
  2. Peso: 70% en la pierna adelantada y 30% en la atrasada
  3. El pie de atrás está girado 45º hacia el exterior y el pie delantero está recto.  En algunas ramas del estilo se sitúa unos 15º hacia el interior.
  4. Los dos pies se separan el ancho de las caderas, como si cada uno se situara en un carril de la vía del tren.
  5. Sentir el apoyo de la planta de los 2 pies.  Muchas veces olvidamos el apoyo del pie de atrás.

POSICIÓN DE EQUILIBRIO (SURO ASHI DACHI)

  1. El cuerpo se mantiene en equilibrio sobre un pie, mientras que la otra pierna se eleva flexionando la rodilla.
  2. Pierna de apoyo ligeramente flexionada y el pie en rotación externa a 45º
  3. Pierna elevada; vertical y con dedos de pies hacia abajo

CONCLUSIÓN

El Karate no es sólo algo estético que se muestra como una forma poética de mover los brazos y los pies.  Enseñemos a nuestros alumnos a crear raíces para que puedan surgir buenos practicantes con unos cimientos sólidos.