08 Mar

El dominio de la respiración

Para poder sobrevivir en el planeta todos los seres humanos necesitamos de tres elementos fundamentales como lo son: el agua, la comida y, por último, pero el más importante de todos, el oxígeno.

Gracias al aire podemos respirar, y es por medio de este proceso que introducimos el oxigeno a todas las células de nuestro cuerpo. Es así, como la respiración se convierte en un proceso de vital importancia a la hora de practicar karate.

Para realizar el proceso de la respiración se necesitan de dos movimientos: el primero es la inhalación, la cual se encarga de ingresar oxígeno a nuestros pulmones y, la exhalación, que saca el dióxido de carbono para luego introducir aire nuevo.

En el karate la respiración se realiza inhalando el aire por la nariz y luego, por medio de la exhalación, sacarlo por la boca.

En este orden de ideas encontramos tres tipos de respiración:

  1. Superior o clavicular: en esta respiración se llena aire en la parte más alta de los pulmones.
  2. Media o torácica: aquí se llena la parte media superior de los pulmones y sobresale el pecho.
  3. Baja o abdominal: esta se logra cuando se llena la parte baja de los pulmones relajando el diafragma y expandiendo el abdomen.

A pesar de que realizamos estos tres tipos de respiraciones solo hay una que nos sirve para la practica del karate y es la respiración baja o abdominal.

Esto se debe a que la inhalación pasa inadvertida para el oponente. Algo de suprema importancia, ya que recibir un ataque en el momento en el que no tenemos aire en los pulmones reduciría las probabilidades de defendernos eficazmente.

Además, la respiración abdominal nos permite mantener el centro de gravedad mucho más bajo, logrando una mayor estabilidad.

 “Deje de dominar el control de la respiración y no podrá hacer nada en el karate, excepto tal vez, algunos trucos hábiles” – Masutatsu Oyama.

Con estas palabras el sensei Oyama recalca la importancia de hacer consciente la respiración y de esta forma tener dominio de ella, lo cual es un trabajo que toma años de práctica; sin embargo, aquel que no logra dominar este aspecto, no logrará la maestría necesaria para mejorar su técnica.

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