27 Mar

El karate y la disciplina en los niños.

Cuando los padres de un niño rebelde deciden inscribirlo en clases de karate, lo hacen con la esperanza que el chico cambie su forma de ser casi de inmediato. Es algo así como comenzar un negocio y esperar a  volverte millonario de un día para otro.

La disciplina es algo que debe comenzar desde el hogar, así de simple es, no se puede pretender que lo que no ocurre en casa lo vaya a arreglar un maestro de karate.

La clave del éxito es armarse de paciencia, esto lo deben hacer sobre todo los padres de familia, porque son éstos los que en ocasiones terminan por aburrirse de llevar su hijo a las clases.

Está comprobado que los chicos con padres más comprometidos son los que más progresan en cuanto a su comportamiento.

De igual forma, todo lo que se aprende durante las clases debe ser replicado en el hogar. De nada sirve si eres el mejor y mas disciplinado, pero apenas sales del dojo cambias totalmente.

Ahora bien, la metodología del maestro es importante para que el niño quiera quedarse en las clases. Un maestro que interactúe con los niños por medio de los juegos y la diversión será un imán para que los alumnos quieran volver siempre a entrenar.

Así mismo, el ambiente agradable entre los compañeros de clases será ideal para que el niño no vea la hora de ir a clases. La amistad y las buenas relaciones contribuyen de forma significativa al mejoramiento de las relaciones interpersonales entre compañeros.

Por lo tanto, esto favorece que la personalidad del niño se vaya transformando, de manera que empieza a mejorar en cualquier aspecto disciplinario en el que haya tenido problemas.

Es así como el karate puede ayudar a formar la disciplina de un niño, siempre y cuando exista compromiso por parte de los padres y una correcta metodología por parte de los maestros.

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