23 Ago

El poder del Kiai

¿Qué es ese alarido que sale de la boca de un karateca cuando está realizando una técnica Aquello que se preguntan muchas personas que no están familiarizadas con el arte marcial se denomina kiai, y es uno de los elementos más importantes y necesarios para ejecutar una técnica de forma poderosa.

Kiai, es una palabra que está conformada por dos vocablos:

Ki: que significa mente, resolución o espíritu, la cual representa toda la energía vital que existe dentro de cada uno de nosotros.

Ai: que significa unión.

Por consiguiente,  podríamos definir el kiai como la unión de la mente y el espíritu; sin embargo, esta definición se podría quedar un poco corta si profundizamos un poco más en este tema.

Podríamos decir que el kiai es la energía que proviene del interior de cada uno de nosotros, la cual se hace física en el momento final en el que desarrollamos una técnica, que por lo general, es terminal.

Esto quiere decir, que después de impactar al oponente, éste debería quedar fuera de combate.

Vale aclarar, que el kiai no es lo que decimos al gritar, sino el mecanismo que utilizamos para acompañar al grito; por lo tanto, se puede expresar la salida de energía con la palabra de nuestra preferencia.

Algunos autores también han definido el concepto del kia de diferentes maneras. Por ejemplo:

E.S. Harrison, en su libro de 1913  «El Espíritu de Lucha de Japón» (The Fighting Spirit of Japan), define el kiai de la siguiente forma:

El arte de concentrar toda la perfección de la propia energía, física y mental, a un objeto determinado, con determinación incesante, de modo que se logra el objetivo”.

Robert Lasserre en su obra «Kiai y Kuatsu” (1964) define el Kiai como:

“Una especie de grito especial no modulado, arrojado sea para reanimar un hombre en estado de muerte aparente, sea para subyugar  y someter un adversario o hacerlo caer en síncope”.

Por lo tanto, el kia no solamente se basa en realizar un simple grito, éste debe ser ejecutado de forma intensa, de manera que no quede duda alguna de que evidentemente toda nuestra energía se ha concentrado en esa técnica.

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