21 Jun

El Sensei puede ser otro padre

Hay muchas cosas que no puedes olvidar del karate, no puedes olvidar las competencias, a tus compañeros, las lesiones, los obstáculos superados, los duros entrenamientos, los conflictos, en fin, hay muchas cosas de las que no puedes olvidarte nunca.

Sin embargo, hay alguien del cual estoy 100% seguro no vas a olvidarte nunca y esta persona de la que te hablo es tu sensei.

El sensei es en un modelo a seguir. Su comportamiento, tanto dentro del dojo como fuera de este hacen que los alumnos se sientan identificados con él, lo que deriva inevitablemente en un sentimiento de gran admiración por tu maestro.

Pero hay un aspecto muy interesante que se genera cuando el sensei se vuelve una persona muy cercana al alumno.

A lo que me refiero es, que cuando la clase termina y el maestro entabla conversaciones fuera del dojo con sus estudiantes, la relación entre los dos tiende a hacerse mucho más fuerte, lo que conlleva en algunas ocasiones a crear relaciones que producen un vínculo casi como de padre e hijo.

En pocas palabras, el sensei se convierte más que en una figura que enseña en el dojo y pasa a ser una figura paterna para muchas personas.

¿Pero qué se debe esto?

No soy psicólogo, pero puedo intuir que algunas personas y no necesariamente personas sin padre se pueden sentir tan protegidos por su maestro, que comienzan a ver en él la figura de un padre.

Es así, como el rol de un sensei muchas veces no termina en la mera clase, también puede trasladarse fuera del dojo donde este se convierte en una figura importante para el estudiante de karate.

Un sensei sabe que no es simplemente un instructor de artes marciales, este sabe la importancia de su rol como desarrollador de las capacidades físicas, mentales y espirituales de sus alumnos, así pues, se va convirtiendo en un guía del cual el alumno comienza a aprender muchas cosas y por lo tanto lo comienza a ver como una figura paternal.

Particularmente lo he visto pasar en algunos compañeros de karate, los cuales se sienten tan cubiertos por la figura de su sensei que suelen darles un lugar en sus vidas; no solo como maestro, sino también como padre.

Tal vez el sensei se comportó mejor que su padre original o puede ser que el alumno encontró en el sensei a alguien que supo entenderlo y llevarlo por un camino por el cual, nadie supo llevarlo.

Sin importar cual sea la razón siempre habrá una fuerte inclinación por ver a nuestros maestros como a otro padre, esto se debe a su esfuerzo para impulsarnos a ser mejores y por la paciencia que tienen para enseñarnos.

Es por esto que un sensei realmente puede ser otro padre.

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