10 Abr

Historia de los Samurais (Segunda Parte)

Les compartimos la segunda parte del artículo HISTORIA DE LOS SAMURAIS del maestro Rubén Darío Rodríguez Vásquez (NUESTRO ARTE MARCIAL ESTUDIO)

HISTORIA DE LOS SAMURAIS

(Segunda Parte)

LOS CÓDIGOS DEL SAMURAI

Descalzarse para ingresar a un recinto blanco y minimalista en el que se celebra la ceremonia del té o hallar la paz admirando algún jardín santuario circundado de lagos, colinas y puentecitos: estas son algunas de las prácticas milenarias que despiertan la atención de los turistas, conduciéndolos hasta su país de origen. De visita al Japón el viajero ilustrado habrá de encontrarse con otra legendaria tradición, últimamente fagocitada por la industria del cine: la de los Samuráis. ¿Era sólo técnica aplicada al dominio de las armas lo que los volvía tan implacables? ¿O habían descubierto fuentes extraordinarias de fortaleza y valor en la contemplación de la belleza y la naturaleza o algo más espiritual acaso?

La palabra Samurai significa literalmente “servir”. La historia de esta clase militar que permaneció vigente más de mil años, comenzó en el siglo XII al servicio del emperador. Siendo un país dividido por empinadas montañas, la isla Nipona era una tierra difícil de controlar para un gobierno central. El emperador necesitaba huestes de guerreros montañeses capaces de hacer sentir todo el rigor de la autoridad, aún en las aldeas más remotas. Surgieron entonces estos sirvientes-guerreros-recaudadores de impuestos, pero con el transcurso del tiempo cayeron en cuenta de que podían ser mucho más. A fines del periodo Heian, alrededor del año 1200, los Samuráis tomaron el control de las tierras y distritos que antes administraban para el emperador y establecieron un nuevo gobierno.

Durante esta etapa, los Samuráis dominaban la jerarquía social y gozaban de muchos privilegios. Las influencias que templaron su férreo carácter fueron tres: El Budismo Zen, el Sintoísmo y las enseñanzas de Confucio. El Budismo Zen no fomentaba la violencia pero la apoyaba en forma pasiva, debido a su actitud respecto de la muerte. Provenientes de esta doctrina, la indiferencia frente a las privaciones físicas y la terquedad atrajeron particularmente a la clase Samurai, así como las creencias estoicas basadas en la fe en el destino y la sumisión a lo inevitable, que tomaron de la misma fuente. El culto del Sintoísmo recalcó la suprema lealtad al soberano, la adoración a la naturaleza y antepasados y el patriotismo. De Confucio, filósofo chino del siglo IV A.C., heredaron una actitud compasiva y tolerante. Estrechamente vinculados, estos códigos portaron el fundamento para el Bushido, doctrina moral y filosófica de los Samuráis, que puede traducirse como “código de conducta para el caballero combatiente japonés”.

Probablemente esta misma psicología mas adelante fue usada en los escuadrones suicidas y los aviones Kamikaze, que literalmente traduce “pilotos del viento divino”.

Para los Samuráis, la muerte significa un asunto de honor. Morir en la vejez y por causas naturales, no era algo deseable. Creían que una muerte noble, temprana y violenta era un signo de predilección de los dioses. Una vida bella debe culminar con una muerte hermosa. Por eso adoptaron el capullo de cerezo, bello y efímero, como emblema. Sin embargo, la muerte no debe buscarse a menos que las circunstancias lo ameriten. Un Samurai que se suicida sin un motivo justo era visto como un cobarde. Las únicas causas que lo justificaban la muerte como escape digno eran vengar a los amigos, pagar un crimen o evitar el deshonor. La espada usada (katana) era de acero fundido a fuego, plegado y replegado a golpes. Las mejores espadas, que poco a poco fueron adquiriendo cualidades místicas para los iniciados, cuentan con un millón de capas. Guerrero y espada debían fundir sus espíritus en uno sólo para luchar. La curvatura es lo que le otorga su flexibilidad característica, cuyo diseño permitía partir en dos a un hombre y su caballo.

Dominar un arma tan mortal exigía años de entrenamiento. Sin embargo, se dedicaban también a estudiar la historia de su país y su cultura, a la meditación y a la literatura. De hecho, hacían muy poca distinción entre las Artes Marciales y las Bellas Artes. Era muy natural que antes de partir hacia la batalla o suicidarse escribieran un poema. El creador de haiku, género especial de poesía japonesa, fue Matsuo Basho, gran poeta del siglo XVII había sido Samurai durante su juventud. Siglos después, el escritor Yukio Mishima decidió terminar su vida haciéndose el hara-kiri. Y muchísimos años más tarde, Quentin Tarantino y Edward Zwych decidieron plasmar la fuerza y la belleza que trasmite la mística figura del Samurai. Parece que la idea de la muerte no deja de seducir a los espíritus de sensibilidad artística.

El anterior escrito (primera y segunda parte) fue tomado de las siguientes fuentes: geocities, red marcial, clarín y taringa DMCA.

Hemos podido ver en la fantástica historia anterior de los legendarios Samuráis, la clara influencia y práctica de dos grandes religiones en los logros y realizaciones de estos caballeros de la guerra que posteriormente influyen en otras Artes Marciales.

Muchas Gracias por llegar hasta este punto de nuestro estudio. Te animo a continuar porque realmente es fascinante y muy interesante todo lo que viene.

Su Servidor, Rubén Darío Rodríguez Vásquez.