02 Sep

La katana: el alma del samurái

Desde muy temprana edad al niño samurái se le enseñaba a dominar la katana; 5 años era la edad en la que el pequeño guerrero cambiaba la espada de juguete por una katana real.

Dese ese momento no se le volvería a ver sin ella por fuera de su casa, simbolizando la belleza, esfuerzo y delicadeza.

El niño solo podía utilizarla sobre madera y piedra, pero al llegar a la edad de 15 años recibía el permiso para utilizarla en cualquier trabajo.

El joven samurái la llevaba con él a todas partes con orgullo, porque sabía que lo que llevaba era un símbolo de  lo que llevaba en su corazón y en su alma: lealtad y honor.

Así era la devoción de los samurái por esta arma, la cual era símbolo de belleza, esfuerzo, delicadeza y al mismo tiempo un arma mortal.

La fabricación de una katana.

El Kaji o maestro artesano era el encargado de forjar la espada. Algunos le atribuían la habilidad de forjar también almas, además, tenía el difícil reto de transmitir toda su energía espiritual a la espada, creando una comunicación espiritual entre ambos.

“Calentar el acero hasta lograr el color de la luna en el cielo de junio o enfriar la hoja en el agua a la temperatura de un riachuelo en febrero”.

Estas eran las deslumbrantes palabras que debía seguir un Kaji para lograr encontrar la máxima perfección en su obra. Éste era el comienzo de la elaboración en donde cada artesano ponía en ejecución su propio método de fabricación, lo que finalizaba en obras prácticamente irrepetibles y donde el creador colocaba su firma debajo de la empuñadura de la katana.

Proceso de creación de una katana.

 

Partes de la Katana.

Cada parte de la espada tiene un nombre. Saber lo que significa cada uno es fundamental para describirla, apreciarla y hasta para entender su forma.

 

 

 

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