14 May

Las posiciones: los cimientos del karate.

Una de las principales características que diferencian al karate do de otras artes marciales es su énfasis en las posiciones y más específicamente en las posiciones bajas. Lo que se busca con esto es lograr la máxima estabilidad a la hora de atacar y defender.

Piensa en la construcción de un edificio de 50  pisos. Lo primero que se debe establecer y muy bien son los cimientos. Estos deben ser fuertes y estables.

Así mismo, ocurre con las posiciones. Si son fuertes entonces las técnicas serán fuertes.

En el caso contrario, si un edificio no tiene bases fuertes se colapsará inevitablemente, de esta misma forma pasará con el karateca que al no tener unas bases sólidas no podrá soportar ataques y se derrumbará al querer propinar un ataque definitivo a su oponente.

Las posiciones no solamente deben ser firmes y estables, también  deben  permitir un desplazamiento veloz y ágil.

Cuando un practicante es principiante, es difícil que mantenga una correcta posición debido a la dificultad que estas requieren.

Esto es algo normal.

No obstante, el maestro constantemente debe impulsarlo a que realice correctamente dichas posiciones, porque de lo contrario avanzará con deficiencias que serán difíciles de corregir en el futuro.

La realización correcta de las posiciones permite tonificar los músculos de las piernas, haciendo que los músculos realicen contracciones isométricas, las cuales ayudarán considerablemente a generar potencia y resistencia en el tren inferior del cuerpo, dando como resultado una tonificación esplendida.

3 cosas que debes tener en cuenta cuando haces una posición.

  1. Debe permitirle a la cadera girar libremente.
  2. Las rodillas deben estar apuntando siempre en la dirección del pie para evitar lesiones.
  3. Debe ser flexible.

Según la edad, las posiciones pueden cambiar, debido a que no es igual las posiciones que realiza un  joven de 18 años a las que puede realizar alguien de 60 años, o de una persona que tiene problemas en sus rodillas y tobillos.

En este caso cada persona debe adaptar sus posiciones según su edad y sus limitaciones físicas.

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