22 Ago

Seppuku: suicidio ritual.

Los antiguos Samuráis eran hombres de gran respeto y honor; por lo tanto, faltar a sus principios era una falta gravísima que en ocasiones era castigado con el Seppuku. Esta práctica era la forma como el guerrero limpiaba su nombre dándose muerte él mismo.

La palabra que más se asocia a esta ceremonia es Harakiri, la cual significa cortar el abdomen y es la forma vulgar de referirse al acto final del Samurái. Lo más correcto es usar la palabra Seppuku.

Para los Guerreros Samuráis, morir de causas naturales era algo impensable y lo ideal era vivir de forma hermosa y morir de forma bella. Fue por esta razón, que se adoptó el capullo de cerezo como símbolo del samurái:

“Bello y efímero. Un día en pleno florecimiento, al día siguiente abatido por la tormenta”.

 Razones para realizar el Seppuku.

 Las razones para efectuar el seppuku eran variadas, este se podía realizar por voluntad propia en el momento en el que se veía la posibilidad de caer prisionero del enemigo, debido a una falta al código de honor o por mandato del Shogun.

En este último, se comunicaba al Samurái un plazo para realizar el ritual y en el caso de que no se produjera, entonces se procedía a decapitar al guerrero.

El ritual del seppuku.

La preparación para el seppuku consistía en beber sake y componer un poema de despedida, el cual era llamado zeppitsu o yuigon y se hacía normalmente sobre el dorso del  abanico de guerra llamado tessen.

El samurái se ponía de rodillas y cortaba su vientre clavando el wakizashi o espada corta desde el lado izquierdo, llevando la espada hasta el lado derecho, luego volvía al centro y realizaba un giro para llegar al esternón.

Mancharse las manos de sangre durante el ritual era considerado un acto deshonroso; por lo tanto, el Samurái debía sostener la espada con un pañuelo y así evitar la grave falta.

A su lado, el guerrero tenía la compañía de un kaishaku, que se mantenía de pie durante el seppuku y su trabajo era el de cortar la cabeza del guerrero en caso tal de que lo viera sufriendo demasiado.

El kaishaku no era un verdugo. Su función era como la de un caballero que ayudaba durante la ejecución del ritual y el que en muchos casos, era desempeñado por un familiar o amigo del Samurái.

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